ROPA DEJA PASAR LOS RAYOS ULTRAVIOLETA

Las quemaduras. En contra de lo que opina el 46% de los españoles encuestados por Garnier, no es normal quemarse en la primera exposición al sol antes de broncearse.
La radiación solar rebota en la arena y llega al bañista que está en la sombra, y al que chapotea (el agua es el mejor sitio para quemarse) o incluso bucea a menos de un metro de la superficie.

El FPU de la ropa (que es el equivalente al FPS en cremas solares) aumenta cuanto menores son los espacios entre los hilos y mayor es el peso y grosor del tejido, y es mayor en los colores oscuros que en los claros. La tela que menos rayos ultravioleta deja pasar es la vaquera azul marino o negra, que no es precisamente el tipo de indumentaria que suele elegirse para ir a la playa. "Una camiseta blanca de algodón ofrece una protección 12; esa misma camiseta en negro filtra 20", alerta Conejo-Mir. Y ojo porque, al mojarse, la barrera pierde fuerza y la blanca se puede quedar en una protección 2. Esto se puede extrapolar a cualquier otra prenda o complemento playero: el color ideal de una sombrilla sería el negro. Un sombrero de paja, poco tupido, no llegará a proteger ni del 40% de las radiaciones. "Un gorro de tela protege un 100%, pero no vale uno de béisbol con visera. Debe tener un ala de unos siete u ocho centímetros. Si está inclinada, mejor", indica el dermatólogo.
Los días nublados. Los rayos ultravioleta no entienden de nubes y llegan exactamente igual a la superficie terrestre.

Los rayos infrarrojos. Los expertos comienzan a concluir que también tienen efectos perniciosos. "Si el protector solar es el cosmético más vendido del mundo, ¿por qué sigue habiendo tanto cáncer de piel? Algo más debe de haber aparte de los ultravioletas; ahora se habla mucho de los infrarrojos", dice Conejo-Mir.

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